Se rezan diez avemarías
y un solitario padrenuestro.
Por sondables motivos,
las preferencias son de diez a uno.
El Padre fue incluido a última hora
y se le evitó una crisis de ansiedad.
Los cardenales insisten en que es contraproducente
que el Altísimo se sienta despechado.
Las preferencias por Dios son de uno a diez.
¿Quién da menos?¿quién quiere blasfemar más?
Quedaría de manifiesto que es el Señor
el que recibe toda la gloria, honra y plegarias.
Dios Padre estuvo a un pelo
de ser apartado del patético rosario.
El rosario, resumen del paganismo de etiqueta,
es la venda que te descarta de la salvación.
En una actitud malévola y distendida,
el clero te transporta a los sulfurosos brazos de María.
Mateo 15:25 ; Mateo 11:28 ; Jeremías 33:3
En Jaime Fariña Morales, El ocaso del Avemaría
Footing a la siesta
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San Cristóbal, 19 junio 2013




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